La ceremonia de entrega de Premios Grammy, que cumple 50 años, se realiza el domingo en medio de una sensación de alivio en el sector de la música mientras se alista para una muy necesitada celebración ante los diversos problemas que enfrenta.
Durante la incertidumbre sobre si la persistente huelga de los guionistas de Hollywood frustraría la fiesta, había expresiones sutiles de reticencia entre ciertos artistas en cuanto a si asistirían, señaló Ken Ehrlich, productor de la transmisión por televisión. Algunos empresarios del sector vacilaron frente el temor de que «la noche más importante de la música» estadounidense pudiera ser alterada o incluso cancelada.
Ahora que la amenaza se ha desvanecido, la industria de la música se dispone a soltarse el pelo para olvidarse al menos por una noche de su afectado modelo de negocios, de sus ganancias en picada y de los millares de despidos.
La ceremonia de los Grammys de este año no sólo celebrará a las estrellas de hoy en día -los contendientes principales son Kanye West con siete nominaciones y Amy Winehouse con seis-, sino también el pasado al conmemorar medio siglo de existencia de los premios.
Entre los artistas destacados este año se encuentran Beyonce, nominada para el disco del año por Irremplaceable, con su precursora, la diosa del rock Tina Turner.
Otros firmes aspirantes a la presea son Rihanna, quien espera el disco del año por Umbrella y quien actuará con The Time, así como Foo Fighters para el álbum del año entre sus cinco nominaciones, que estará con tres intérpretes desconocidos de instrumentos que compiten por «Mi Momento Grammy» de este año.
Los Grammys no son únicamente el honor máximo en el mundo de la música, sino uno de sus instrumentos de promoción para impulsar las ventas de los discos. Numerosos artistas, entre nominados y participantes en el espectáculo, aguardan un aumento considerable de sus ventas después de la ceremonia.
(Fuente: Associated Press)