Las ovejas que volvieron al redil (III): La alegría del corazón de Juan Luis Guerra
De todos los artistas latinos convertidos al cristianismo, Juan Luis Guerra es quizás el más representativo. La subida vertiginosa que experimentó desde el lanzamiento de Mudanza y acarreo en 1985, la carrera de este dominicano y el resto de su banda, la 440, sólo ha conocido elogios. Así sea cantando merengues, bachatas y canciones que son claramente cristianas.
Comercialmente hablando, es uno de los pocos artistas latinos que aún mantiene su carisma y poder de convocatoria intactos. Ejemplos son su actuación en el concierto Paz Sin Fronteras organizado por el colombiano Juanes y su presencia en cualquier espectáculo que tenga fines benéficos.
Sin embargo, hay un dato curioso que marca una distancia con los demás artistas de habla hispana: es el único que logra poner canciones de corte cristiano como número uno en estaciones radiales, Billboard y otras publicaciones de prestigio. Y no sólo eso, sino que también esas mismas canciones invitan al baile. Un claro ejemplo de que el cristianismo no es sinónimo de aburrimiento.
Las avispas es una de esas canciones que combinan armoniosamente el ideal cristiano y un ritmo pegajoso. Obviamente, no faltó en la programación de las radios ni de los canales especializados en música tropical.
La carrera de Juan Luis Guerra y la 440 a pesar de ser comercial, nunca ha sido pegada a las reglas. El molde sutilmente contestatario y social es uno de sus sellos hasta ahora. Visa para un sueño marca esa tendencia.















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